{"id":7956,"date":"2025-10-20T14:22:51","date_gmt":"2025-10-20T14:22:51","guid":{"rendered":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/?p=7956"},"modified":"2025-10-20T15:05:58","modified_gmt":"2025-10-20T15:05:58","slug":"mirlos-canciones-de-vida-y-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/?p=7956","title":{"rendered":"Mirlos: canciones de vida y muerte"},"content":{"rendered":"<h6 style=\"text-align: right;\"><em>A la memoria de mi madre, Walkiria Lens Mara (25\/10\/1936 &#8211; 12\/10\/2025)<\/em><\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #303030; font-size: 1.0625rem;\">Para quienes venimos del hemisferio sur, el mirlo tiene un encanto especial: es una especie de p\u00e1jaros desconocida y de f\u00e1cil y encantador reconocimiento. Uno se familiariza r\u00e1pido con la presencia desenfadada de los mirlos en los jardines primaverales de por aqu\u00ed, y se enamora r\u00e1pido de su extraordinario y estridente canto.<\/span><\/p>\n<p>Amo a los mirlos: lo confieso. Amo el plumaje negro tornasolado de los machos que contrasta con el verde del c\u00e9sped donde pasean con una altaner\u00eda sencilla. Amo ese pico naranja: solo de un pico as\u00ed podr\u00eda salir un canto tan fascinante. Amo la forma que tienen de avisarte que comienza el d\u00eda, cuando t\u00fa apenas est\u00e1s por despertar.<\/p>\n<p>Cualquier libro que hable de mirlos me llama y me llamar\u00e1 la atenci\u00f3n. Y si encuentro alg\u00fan libro sobre p\u00e1jaros que no los mencione, me desentiendo de esas p\u00e1ginas olvidadizas, descuidadas.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7957 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/cubierta-adonde_vas_merlino_cat.jpg?resize=306%2C306\" alt=\"\" width=\"306\" height=\"306\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/cubierta-adonde_vas_merlino_cat.jpg?resize=500%2C500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/cubierta-adonde_vas_merlino_cat.jpg?resize=200%2C200&amp;ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/cubierta-adonde_vas_merlino_cat.jpg?resize=768%2C768&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/cubierta-adonde_vas_merlino_cat.jpg?w=900&amp;ssl=1 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 306px) 100vw, 306px\" \/>Hace unos meses, apareci\u00f3 en la librer\u00eda un t\u00edtulo para muy peque\u00f1itos: \u201c<em>On vas merleta?<\/em>\u201d, de Eva Rasano. Un libro que, seg\u00fan refiere la editorial, explica a los peque\u00f1os c\u00f3mo orientarse en el espacio y como expresarse respecto al movimiento. Y es cierto: el libro es ideal para eso. Pero yo no pude dejar de apreciarlo como una obra de arte absolutamente mim\u00e9tica respecto de la experiencia que puede hacer un ni\u00f1o, o un adulto, al encontrarse con un mirlo en un jard\u00edn, o en un parque. Y eso, sin considerar el tipo de ilustraci\u00f3n a collage, muy juguetona. El libro parece decir que los mirlos \u201cson\u201d as\u00ed, que los mirlos &#8220;se comportan&#8221; as\u00ed: aparecen, van para la derecha, luego a la izquierda, saltan hacia all\u00e1, luego caminan picoteando hacia aqu\u00ed, y al final vuelan y desaparecen. Eso es un mirlo para le experiencia humana m\u00e1s simple. Y no me llama la atenci\u00f3n que esta \u201cmerleta\u201d de Rasano prometa convertirse en una saga: ya hay dos nuevos t\u00edtulos disponibles en librer\u00edas.<\/p>\n<p>Para una experiencia m\u00e1s compleja, un mirlo tambi\u00e9n puede ser la motivaci\u00f3n para despreocuparse de<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7959 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/9788496509788.jpg?resize=410%2C331\" alt=\"\" width=\"410\" height=\"331\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/9788496509788.jpg?resize=500%2C404&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/9788496509788.jpg?w=552&amp;ssl=1 552w\" sizes=\"auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/> todos los males y angustias del mundo, dejarse ir por las ramas, recuperar la esperanza, enso\u00f1arse en vuelos aventureros, liberarse. Un poco como le sucede a la se\u00f1ora Meier cuando encuentra \u201cesa cosa peque\u00f1a, desnuda, tumbada boca abajo, con unos gruesos p\u00e1rpados azules muy cerrados\u201d. S\u00ed, la se\u00f1ora Meier ha topado con un pich\u00f3n de mirlo malherido, ca\u00eddo en tierra. La se\u00f1ora Meier, personaje entra\u00f1able de Wolf Erlbruch, algo paranoica y muy hipocondr\u00edaca, deja de lado todas sus preocupaciones y se dedica de cuerpo y alama a criar al p\u00e1jaro ca\u00eddo. Y vaya que lo logra. Cuidar un p\u00e1jaro, doy fe, es algo sanador y un punto liberador. Cuidar un p\u00e1jaro es dejar que el p\u00e1jaro cuide de nosotros.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-7960 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Cubierta_Viajes-por-mi-jardin_web_DEF.png?resize=377%2C500\" alt=\"\" width=\"377\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Cubierta_Viajes-por-mi-jardin_web_DEF.png?resize=377%2C500&amp;ssl=1 377w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Cubierta_Viajes-por-mi-jardin_web_DEF.png?resize=768%2C1017&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Cubierta_Viajes-por-mi-jardin_web_DEF.png?resize=1160%2C1536&amp;ssl=1 1160w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Cubierta_Viajes-por-mi-jardin_web_DEF.png?w=1500&amp;ssl=1 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/>El cuidado de los p\u00e1jaros no puede ser una actitud posesiva. Uno puede cuidar un p\u00e1jaro as\u00ed como cuida un jard\u00edn. Lo sabe muy bien Nicolas Jolivot, dibujante y viajero franc\u00e9s. &#8220;<em>Escribir \u00abmi jard\u00edn\u00bb y empe\u00f1arme en el posesivo resulta exagerado. No se trata de un terreno del que me haya apropiado para transformarlo a mi antojo. No lo considero un bien material. \u00abMi jard\u00edn\u00bb existe por la suma de los momentos en los que me encuentro en \u00e9l<\/em>&#8220;, dice al inicio de este libro que recorre la historia de \u00absu jard\u00edn\u00bb.<\/p>\n<p>Si aqu\u00ed y ahora escribo sobre mirlos, es por culpa de este t\u00edtulo. En el a\u00f1o 2021, cuando el mundo se confin\u00f3, Jolivot escribi\u00f3 y dibuj\u00f3 un libro que lleva por t\u00edtulo \u201cViajes por mi jard\u00edn\u201d. Es un libro de viajes, pero tambi\u00e9n es un libro de jardiner\u00eda, de historia, de narrativas autobiogr\u00e1ficas, de reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, de observaci\u00f3n de plantas, piedras e insectos. Y de p\u00e1jaros. La ilustraci\u00f3n realista, no deja de tener una vaporosidad po\u00e9tica que vuelve encantador cada detalle y el conjunto de la obra.<\/p>\n<p>El libro tiene una estructura bipartita. Por un lado, el autor escribe y dibuja lo que pasa en el jard\u00edn mes a mes durante todo un a\u00f1o. Por otro, intercalando cap\u00edtulos, escribe y dibuja la historia de la casa y del jard\u00edn desde 1821, cuando en un campo, a orillas del r\u00edo Thouet, afluente del Loira, alguien decidi\u00f3 fraccionar el terreno; desde 1855, cuando el propietario del terreno, un alba\u00f1il de apellido Pinet, lo cerc\u00f3 con unos muros de piedra; desde 1873, cuando luego de la muerte de Pinet se construy\u00f3 en el terreno una casa, propiedad de un negociante de carb\u00f3n; desde 1919, cuando la casa pas\u00f3 a ser propiedad de la familia del dibujante del libro, quien acab\u00f3 siendo el propietario hasta el presente. La historia de la casa se cuenta a grandes rasgos, con la debida reconstrucci\u00f3n de la historia familiar.<\/p>\n<p>En la p\u00e1gina 55 de este hermoso libro, cuando toca explorar el jard\u00edn durante el mes de abril, Jolivot escribe: \u201c<em>Desde hace varios d\u00edas, un mirlo ha tomado el patio y el jard\u00edn. Convive con nosotros hasta el punto de permitirme acercarme a dos metros de \u00e9l. Apostado sobre el muro o las ramas bajas, hincha el pecho mientras vigila su territorio<\/em>.\u201d Cuando damos vuelta la p\u00e1gina, nos encontramos con una ilustraci\u00f3n del mirlo. Una nota indica: \u201c<em>El mirlo Tino. Turdus merula<\/em>\u201d. Y el dibujo del p\u00e1jaro bajo una rama de rosal me deja hipnotizado por largos y silenciosos segundos. En las p\u00e1ginas siguientes conoceremos un poco m\u00e1s a Tino, sus costumbres, su familia, su modo de habitar el jard\u00edn.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-7956 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/llibresalrepla.cat\/?attachment_id=7961'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"200\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj1.jpg?resize=200%2C200&amp;ssl=1\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj1.jpg?resize=200%2C200&amp;ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj1.jpg?zoom=2&amp;resize=200%2C200 400w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj1.jpg?zoom=3&amp;resize=200%2C200 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/llibresalrepla.cat\/?attachment_id=7962'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"200\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj2.jpg?resize=200%2C200&amp;ssl=1\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj2.jpg?resize=200%2C200&amp;ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj2.jpg?zoom=2&amp;resize=200%2C200 400w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj2.jpg?zoom=3&amp;resize=200%2C200 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/llibresalrepla.cat\/?attachment_id=7963'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"200\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj3.jpg?resize=200%2C200&amp;ssl=1\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj3.jpg?resize=200%2C200&amp;ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj3.jpg?zoom=2&amp;resize=200%2C200 400w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj3.jpg?zoom=3&amp;resize=200%2C200 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p>A Jolivot, el mirlo le recuerda a los actores italianos de pel\u00edculas antiguas. El \u201c<em>plumaje negro y brillante, como repeinado con gomina<\/em>\u201d; el \u201c<em>canto de guaperas<\/em>\u201d; el comportamiento \u201c<em>de macho incorregible<\/em>\u201d (p.64). A m\u00ed, por cierto, los mirlos tienden a recordarme m\u00e1s a los cantantes de tango: tienen como un aire gardeliano incomparable entre los c\u00f3rvidos de su g\u00e9nero. El mirlo vuelve a aparecer en varias p\u00e1ginas y en diferentes momentos del a\u00f1o. Jolivot nos explica c\u00f3mo interact\u00faa Tino con la familia: hasta d\u00f3nde llega la sociabilidad y el recato del p\u00e1jaro.<\/p>\n<p>En la p\u00e1gina 192, cuando el autor titula el cap\u00edtulo hist\u00f3rico de la casa con el a\u00f1o 2021, y explica c\u00f3mo se<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7965 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mirlo-final-jardin.png?resize=326%2C217\" alt=\"\" width=\"326\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mirlo-final-jardin.png?resize=500%2C333&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mirlo-final-jardin.png?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mirlo-final-jardin.png?w=1536&amp;ssl=1 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/> hizo propietario del edificio y del jard\u00edn tras la muerte de la abuela, cuando ya est\u00e1 narrando su presente vital, vemos una ilustraci\u00f3n buc\u00f3lica del jard\u00edn, y al mirlo Tino en un primer plano, rodeado de malvas y tradescantias violetas, dejando entrever m\u00e1s atr\u00e1s a la mujer del autor, Elizabeth, y al hijo.<\/p>\n<p>Es como si el p\u00e1jaro hubiera asumido un protagonismo central en lo que hace a la vida del jard\u00edn. Por eso, tal vez, no nos sorprende la aparici\u00f3n, unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, de un segundo volumen de dibujos, un nuevo libro de Jolivot, dedicado de lleno al personaje, titulado: &#8220;Tino, un mirlo en mi jard\u00edn&#8221;.<\/p>\n<p>En este libro, el autor narra todo un a\u00f1o en la vida del mirlo. Dedica p\u00e1ginas a sus h\u00e1bitos alimenticios. Dedica p\u00e1ginas a la manera en que crea una familia y se reproduce con su pareja. La obra se convierte en una suerte de libro documental gr\u00e1fico sobre los mirlos en general, procediendo con rigor inductivo. <img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7964 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino_cubierta.png?resize=245%2C327\" alt=\"\" width=\"245\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino_cubierta.png?resize=375%2C500&amp;ssl=1 375w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino_cubierta.png?resize=768%2C1023&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino_cubierta.png?resize=1153%2C1536&amp;ssl=1 1153w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino_cubierta.png?w=1500&amp;ssl=1 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 245px) 100vw, 245px\" \/>Pero m\u00e1s all\u00e1 de su vocaci\u00f3n divulgativa, es un libro cargado de una profunda emotividad po\u00e9tica, filos\u00f3fico a su manera, y por eso mismo, el libro tambi\u00e9n dedica p\u00e1ginas a la muerte de Tino.<\/p>\n<p>Jolivot, cuando narra el encuentro con el esqueleto del p\u00e1jaro, se permite dudar respecto de la identidad del mirlo que entierra, pero luego parece estar muy seguro de que es Tino. Al final, deja caer aquel famoso poema de Fran\u00e7ois Copp\u00e9e sobre la muerte de los p\u00e1jaros, sobre los delicados esqueletos inhallables; aquel poema de 1872 que acaba preguntando: \u201c<em>\u00bfSer\u00e1 que los p\u00e1jaros se esconden para morir?<\/em>\u201d<\/p>\n<p>Esta idea de la muerte de Tino, el mirlo de Jolivot, nos conecta de inmediato con uno de los vol\u00famenes que el holand\u00e9s Velthuijs dedica a su c\u00e9lebre personaje Sapo. En &#8220;Sapo y la canci\u00f3n del mirlo&#8221;, Velthuijs narra una historia en la que Sapo se hace cargo de un mirlo que encuentra muerto en el camino. Primero, Sapo comunica a su amigo el Cochinito el hallazgo. El mirlo est\u00e1 en el suelo y no se mueve. Los amigos no saben qu\u00e9 le pasa. Llega otra amiga: la Pata, quien cree que el mirlo est\u00e1 enfermo. Luego aparece Liebre, quien sentencia que el mirlo \u201c<em>est\u00e1 muerto<\/em>\u201d. Sapo no sabe qu\u00e9 es la muerte.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7966 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sapo-y-la-cancion-del-mirlo-cubierta.jpg?resize=266%2C306\" alt=\"\" width=\"266\" height=\"306\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sapo-y-la-cancion-del-mirlo-cubierta.jpg?resize=435%2C500&amp;ssl=1 435w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sapo-y-la-cancion-del-mirlo-cubierta.jpg?resize=768%2C882&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sapo-y-la-cancion-del-mirlo-cubierta.jpg?w=800&amp;ssl=1 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 266px) 100vw, 266px\" \/><\/p>\n<p>Que sea un mirlo quien ense\u00f1a a Sapo lo que es morir, no es casualidad. En general, se asocia a estos p\u00e1jaros oscuros con la funci\u00f3n her\u00e1ldica de la muerte, si bien es curioso que los mirlos no tengan ning\u00fan lugar destacado en las mitolog\u00edas. Lo cierto es que Sapo y sus amigos se hacen cargo de la muerte del p\u00e1jaro. Reflexionan a partir de ella sobre la muerte en general. Cumplen con rituales f\u00fanebres: cavan un hueco profundo en la tierra, ponen flores sobre el t\u00famulo, improvisan una l\u00e1pida y despiden al p\u00e1jaro difunto pensando en lo que hab\u00eda sido la dicha de su vida.<\/p>\n<p>En seguida, los personajes retoman las vidas y los juegos de siempre. Pasan p\u00e1gina. Y cuando al final del cuento, cansados de un largo d\u00eda van de regreso a casa, escuchan a un mirlo, otro mirlo, cantando una linda canci\u00f3n: \u201c<em>Como siempre<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7967 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mirlo-cantando-final-sapo.png?resize=306%2C261\" alt=\"\" width=\"306\" height=\"261\" \/><\/p>\n<p>Tenemos as\u00ed que los cantos de los p\u00e1jaros, en general, y el del mirlo en particular, configuran una canci\u00f3n de vida, y por eso, tambi\u00e9n, representan una canci\u00f3n de muerte. Vida y muerte, planeta y jard\u00edn, tierra y cielo, andar y volar, cantar y narrar: tenemos as\u00ed, con los mirlos, una canci\u00f3n mim\u00e9tica y divina.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA REFERIDA POR ORDEN DE APARICI\u00d3N:<\/p>\n<p>RASANO, Eva (2024). \u201cOn vas merleta?\u201d. Editorial K\u00f3kinos, Madrid, 2025. Traducci\u00f3n al catal\u00e1n de Marga G. Borr\u00e0s.<\/p>\n<p>ERLBRUCH, Wolf (1995). \u201cLa se\u00f1ora Meier y el mirlo\u201d. Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2012. Traducci\u00f3n de Ana Garral\u00f3n.<\/p>\n<p>JOLIVOT, Nicolas (2021). \u201cViajes por mi jard\u00edn\u201d. Ed. Errata Naturae, Madrid, 2023. Traducci\u00f3n de In\u00e9s Clavero.<\/p>\n<p>JOLIVOT, Nicolas (2024). \u00a0\u201cTino, un mirlo en mi jard\u00edn\u201d. Ed. Errata Naturae, Madrid, 2025. Traducci\u00f3n de Iballa L\u00f3pez Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>VELTHUIJS, Max (1991). \u201cSapo y la canci\u00f3n del mirlo\u201d. Ed. Ekar\u00e9, Barcelona, 6\u00aa. Ed, 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la memoria de mi madre, Walkiria Lens Mara (25\/10\/1936 &#8211; 12\/10\/2025) Para quienes venimos del hemisferio sur, el mirlo tiene un encanto especial: es una especie de p\u00e1jaros desconocida y de f\u00e1cil y encantador reconocimiento. Uno se familiariza r\u00e1pido con la presencia desenfadada de los mirlos en los jardines<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":7963,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-7956","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-per_ordenar"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/llibresalrepla.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/tino-vj3.jpg?fit=1278%2C1704&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p983NL-24k","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7956"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7956\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7974,"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7956\/revisions\/7974"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7963"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/llibresalrepla.cat\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}