Llibres al replà

El bibliotecario que a todos nos gustaría ser

Una mañana a principios de octubre dejé a la familia del 1er 1 a cargo de Little My para asistir a la presentación del libro Letras al carbón, organizado por la Editorial Joventut y la librería Al·lots.
Irene Vasco. Letras al carbón. ilustre. Juan Palomino. Juventud,2015

El evento, que reunió a una veintena de rostros conocidos, entre profesores, editores, escritores, bibliotecarios, narradores y lectores en general, contó con la presencia de la autora colombiana Irene Vasco.   

Irene Vasco sólo la conoció como referencia gracias a una entrevista publicada por la revista Babar. Pero su carrera como promotora de la lectura me pareció una razón para no perder su discurso.

Irene Vasco fue una de las fundadoras, hace unos treinta años, de la librería infantil Espantapájaros de Bogotá. Con la librería, y con la complicidad de Yolanda Reyes, también nacieron una revista y una serie de talleres de escritura y lectura para niños. A
lo largo de todo este tiempo, Irene no ha dejado de traducir, escribir, dar charlas para transmitir la importancia de la lectura y, sobre todo, no ha dejado de viajar por todo el mundo para enviar libros donde no los hay.P
a
ra empezar Irene leyó el libro que acaba de publicar, Letras al carbón, mientras nos muestra las ilustraciones del mexicano Juan Palomino y comenta cómo había sido la obra conjunta y el diálogo entre creadores y editores. 

Letras al carbón cuenta una de las muchas historias que la autora ha estado recopilando a lo largo de sus viajes y muestra cómo el acceso a la palabra escrita ha cambiado gradualmente la vida de algunas comunidades latinoamericanas ubicadas en zonas remotas a las que es difícil acceder.

En la ciudad de Palenque casi nadie sabe leer o escribir.Pero cuando la joven Gina comience a recibir cartas, que parecen amor, ella y su hermana, se despertará la necesidad de aprender de ellas.
Por suerte, el Sr. Velandia, el tendero, puede ayudarles y las cartas que siempre los han rodeado, comenzarán a tener sentido.

Todos sabemos que es muy difícil resumir en un álbum ilustrado un todo
la vida, una filosofía de vida, pero en realidad, con poco más de treinta
páginas, Irene Vasco logra transmitir la importancia de su
Tarea: Defender la alfabetización como un derecho básico.

La edición del libro es muy cuidadosa, con una estructura clásica, con un gran formato que hace que su lectura compartida sea muy agradecida. La ilustración, además de la historia central, esconde detalles y otras pequeñas anécdotas que un texto final del autor nos permite descubrir.

Lo cierto es que escuchando a los editores de Joventut, Eloise Bourgeois y Luis Zendrera, quedó claro que la edición de este disco respondía al deseo de rendir homenaje a toda la obra, a veces invisible, que los mediadores de lectura hacen en todo el mundo. De hecho, no es la primera vez que la editorial juvenil destaca esta tarea. Lee si no, Biblioburro o La Dama de los Libros.E
n
tre el auditorio había autores y narradores que conocían muy de cerca la realidad colombiana y nos hacían cinco centavos de sus experiencias. Sé que algunos de los vecinos del replà también han viajado a Medellín y han puesto su pequeño grano de arena para, como dijo Irene Vasco, "empoderar" escribiendo a los niños más suscritos.

Por mi parte, sólo puedo decir que me fui tocado, con el libro bajo el brazo, y que una vez en casa, lo releí con respeto y con cierta responsabilidad. La fe y perseverancia de personas como Irene nos obligan a no desanimarnos y a seguir trabajando a pesar del cansancio.

Escribiendo esta entrada he llegado a la mente las palabras siempre sabias de Jordi Artigal, en un artículo sobre mediadores de la revista Faristol: "para hacer una biblioteca pública se necesitan tres libros, y otra cosa, y un buen mediador, y no muchos libros mal elegidos de bibliotecarios que ni siquiera son lectores".

Así que no vale la pena. ¡Tenemos mucho trabajo que hacer!
 

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